lunes, 18 de abril de 2016

Cada embarazo es un mundo

Aquí estoy, soy la viva prueba de que cada embarazo es diferente, hoy lo puedo asegurar al 100%.




Cuando me quedé embarazada en el mes de julio, entraron los miedos, las preguntas sin respuesta inmediata, los pinchazos de heparina, las miles de visitas médicas, el Adiro, el tiempo pasaba y mi embarazo y las pruebas eran perfectas, pero...ya sabéis, siempre hay un pero, mi mente iba más allá, quería buscar problemas donde no había, de tanto que quería prevenir me asustaba cada día más, mi humor cambió, mis ganas de disfrutar de cada semana y de ese regalo que me daba la vida, iban desapareciendo, TUVE MIEDO, TERROR, VIVÍ UNA PESADILLA HASTA LA SEMANA 31, llegó un momento en que iba todas las semanas a hablar con mi matrona, Yolanda, la cual me ha acompañado y tragado cada una de las lágrimas que solté en su consulta, mi familia a veces no llegaba a entender cómo podía estar así si todo iba perfecto, intentaban ayudarme pero era complicado, esto no se entiende si no se ha vivido.

Y fueron corriendo las semanas y de repente, un día me levanto y ya han pasado las 31+3, cada día que pasaba era una fiesta y así me acostumbré a ver pasar los dígitos...

31   32    33    34   35   36   37   38

Preparamos con muuuucha tranquilidad la habitación, allá por la semana 36 la terminamos.
La maleta la dejé lista 3 días antes de ingresar.

Sinceramente, me tomé todo con paciencia.

Y ya mi preocupación no era un bebé prematuro, ni una preeclampsia precoz, la seguridad se apoderó de mí, conseguí eso que llaman EMPONDERAR MI EMBARAZO, conseguí coger las riendas, disfrutar cada momento y mi única preocupación era que "huevoncete" se había dado la vuelta a finales de la semana 29, (siempre lo digo mi hijo va al contrario del mundo, todo el embarazo en cefálica y al final se da la vuelta) quería evitar a toda costa otra cesárea, pero mi hospital de referencia, La Paz, no tenía entre sus planes la VCE con cesárea anterior, así que, al principio intenté gatear, hacer el pino, poner el culo en pompa, ponerme pinzas en los dedos de los pies, incluso me planteé la moxibustión, entonces llegaron los comentarios del estilo: - Y SI NO SE DA LA VUELTA PORQUE NO PUEDE Y TU LO FUERZAS Y PASA ALGO.
No hay mejor forma de evitar algo en el embarazo que meter miedo a una futura mamá, lo digo en tono irónico.

Así que, me quedé como estaba, ahora mi obsesión era buscar un hospital respetuoso para la cesárea, en la que pudiera estar el papi, no hubiera separación y el piel con piel con la mamá, finalmente después de alguna que otra discusión con el papi y la abuela , que no entendían que me llevaran el embarazo en el mejor hospital de referencia en neonatología de España y yo no quisiera parir ahí, pues eso, finalmente terminé en La Paz con un harakiri programado para el día 4 de marzo de 2016, poco después de cumplir las 38 semanas, sí, sí 38!!!!!



Y, así fue como llegué a término de un embarazo deseado y no tan disfrutado como hubiera querido.

1 comentario:

Verónica Pineda Duarte dijo...

Un gran abrazo. Felicidades!

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