jueves, 28 de abril de 2011

Un poco harta del trabajo

Llevo unas semanas, que el trabajo no me motiva, bueno, mejor dicho, ¿a quién le motiva su trabajo? creo que muy pocos son los afortunados eh.

Entre que ultimamente no duermo bien, Ariadna quiere estar siempre conmigo, ha pasado de querer dormir en su cuna parte de la noche, a dormir con nosotros y dar patadas, querer teta y al segundo ya no querer, no querer chupe (aunque bien poco lo usa) pero a veces es un SOS (socorro osea salvame), entonces después de una noche de perros, te levantas a las 8:30 con los ojos "pegaos", mala "hostia" porque no has podido dormir, te peinas, te vistes como puedes, porque mientras tu enana te está reclamando, y tú entonces, intentas hacer poco ruido porque el papi está dormido, que acaba de llegar de currar toda la noche, mientras tanto coges al bicho, con una mano le preparas el biberón, le vas cantando, te das cuenta de que ya son las 9:20 y tú te tienes que ir andando a trabajar y todavía ni te has lavado los piños, juas juas.

Así que, como puedes sales corriendo, con los pelos mal puestos, vas pensando por el camino mil y una cosas que te quedaron por hacer y llegas al trabajo a las 9:45-9:50 con la hora pegada al culo, entras en la plataforma y miras las pantallas, descubres que hay una nueva norma, diferente a la de ayer o simplemente ni lo sabes y cuando te auditan, te echan la bronca porque no has descubierto que existe ese nuevo gran método y eres una lerda, eso sí siempre con buenas palabras, comienzan las llamadas, una detrás de otra, sin respirar entre ellas, poniendo sonrisa telefónica, saludando y despidiendo al pie de la letra, a parte le resuelves la consulta al clte, un marronazo del carajo pero se lo tienes que hacer en menos de 5 minutos si quieres que te de tiempo a ofrecer un producto al clte, cuando crees que ya has terminado, el clte "simpático" te dice que quiere otra consulta y tachán, cuando te das cuenta llevas 15 minutos intentando resolver un galimatías, pero por suerte llega ese momento del día, el descanso, se hace corto la verdad.

Pasan los minutos volando y las horas se estancan, la última media hora, se vuelve una tortura y si enciima te entra la llamada graciosa del día: A LAS 15:58 juas juas ya te meas.

Sales a las 16:10 con una mala leche del copón, con ganas de mandar a quien sea a la mi...., llegas a tu casa con la lengua afuera, con el calor que hace, te encuentras a tu maridín con el bicho en brazos, escondidos un día detrás de la puerta de la cocina, otros en el sofá haciendo el cucu tras y entonces sonríes, has llegado a la meta, pero ese momento dura unos segundos, porque en cuanto desapareces del campo visual de tu niña, ésta berrea y más berrea, porque quiere estar contigo y no lo discuto, a mí también me apetece estar con ella.

Y es cuando, te planteas, EL POR QUE ESTAS TRABAJANDO, pues porque no nos queda otra, tenemos que currar, porque no somos ricos y punto, así que de vuelta al trabajo, llegas reventada al curro y sólo han pasado dos horas desde que te levantaste, jajaja Y te queda la cosa de: AL MENOS NO ESTOY ENGROSANDO LAS LISTAS DEL PARO.

2 comentarios:

Inma dijo...

Ayssssssssss!! ¡qué a gusto nos jubilaríamos ya! ¿verdad? Y eso que yo tengo mucha suerte y mi trabajo me encanta, disfruto, me motiva... pero...¡ahora mismo me jubilaría! besicos.

MIA dijo...

jajajaja yo tambien si pudiera lo haria ehhh, quiero disfrutar de ser mami.

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